LA MAESTRANZA (SEVILLA)

Con motivo de la próxima exposición en la clase de Cultura del diseño, nuestro grupo ha decidido continuar con la temática de la tauromaquia enfocada en nuestra primera exposición al arte, y en esta segunda, enfocado a la arquitectura, es decir, las plazas de toros. En mi caso voy a centrarme más en concreto en la Plaza de toros de Ronda y la Maestranza, plaza de toros de Sevilla, dedicando una entrada por plaza, ya que tienen mucha historia por detrás. 

Antes de nada me gustaría contar un poco cuál ha sido la evolución de las plazas de toros y cuál pudo ser su origen. Sabemos que ya en la época clásica, en Roma, en los circos se realizaban carreras de caballos, cuya forma era elíptica, y por otro lado estaban los anfiteatros con forma redonda (como las actuales plazas) como el Coliseo romano, en el cuál se sucedían batallas con fieras, entre las que podíamos encontrar toros. Tras estos siglos, en España, el toreo se convirtió en una fiesta popular de celebración por todo el país, que se llevó a las calles en las que se colocaban tableros para proteger a los que disfrutaban de la fiesta. Debido al peligroso y costoso procedimiento de colocación de los tableros, se comenzaron a hacer balconadas en el SXVII para los espectadores. Encontramos con esta tipología la famosa Plaza Mayor de Madrid o la antigua Plaza Mayor de Salamanca. 
           Grabado datado del 31 de octubre de 1846                Corrida en Salamanca

Ya en el SXVIII el toreo se comenzó a tratar cómo una profesión debido a su difusión y los empresarios del momento decidieron levantar recintos dedicados únicamente a la corrida de toros. La primera construcción que podemos definir con estas características data de 1743 y fue el madrileño coso de madera influenciado por el circo romano ubicado en la puerta del Sol. A partir de esta época se comenzó con la construcción de las distintas plazas de toros que podemos encontrar a nivel nacional. 

Siguiendo una línea cronológica empezaré hablando de la historia de la plaza de toros barroca, la Maestranza de Sevilla. En 1707 consta que existía una plaza de toros cuadrada en el Arenal de Sevilla, en la que los maestrantes practicaban la tauromaquia.​El 2 de junio de 1730 recibió el título de real la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 


Plano de la primera plaza de madera cuadrada


Vista de la segunda plaza cuadrada

En 1733 los maestros carpinteros Juan de Vera y Luis de Troya dictaminaron que la antigua plaza cuadrada se encontraba en mal estado y la desmontaron para realizar una circular en un lugar cercano.​ Ese lugar fue el monte del Baratillo, que fue allanado a expensas de la maestranza. El coso fue construido por el carpintero Luis de Baena. Este ruedo estaba en una construcción ochavada. Los toriles fueron situados en la zona orientada hacia la torre del Oro, junto a la puerta de entrada de los toros. Baena diseñó un balcón principal, dedicado al infante Felipe.​ 


Posteriormente, se comenzaría con la construcción por pasos de una plaza de obra. La plaza fue diseñada por Vicente San Martín. A partir de 1754 se construyó la puerta principal, con dos torres y un balcón central. Entre 1754 y 1766 los arquitectos Francisco Sánchez Aragón y Pedro San Martín construyeron las tres primeras ochavas de la plaza, con pilares que sostenían cuatro arcos cada una.​
Entre 1761 y 1765 se construyó la portada interior y, sobre la misma, el palco del Príncipe. La portada consiste en dos columnas jónicas sosteniendo un arco de medio punto El exterior del paco tiene dos columnas corintias. Sobre el mismo hay una cúpula con azulejos azules y blancos.​


Oleo sobre lienzo realizado por Joaquin Dominguez Becquer en 1885

La construcción de la plaza estuvo paralizada entre 1766 y 1784. En 1784 se construyeron siete ochabas, que se añadieron a las seis ya existentes. De este modo quedó terminada una cuarta parte del edificio, mientras que el resto seguía siendo de madera. Bajo las gradas se construyeron almacenes y otras dependencias.​ En 1794 se hizo cargo de las obras Gaspar San Martín, que no pudo proseguir con el círculo perfecto del coso debido a la construcción cercana de unas casas. Por ello, continuó realizando una construcción ligeramente elíptica.​ En 1799 la construcción se paralizó por falta de recursos, faltando por edificar de obra un tercio de la plaza.​ En 1876 se le encargó al arquitecto Juan Talavera de la Vega la finalización de la plaza. En la parte superior se colocó un escudo de la maestranza realizado por Augusto Franzzi.​


En el siglo XIX la plaza fue finalizada. Quedó como un polígono de treinta lados y dos pisos: los tendidos y las gradas cubiertas, siendo estas últimas las localidades preferentes. ​En 1912 José Sáez y López realizó una reforma para aumentar las localidades. En 1914 Aníbal González realizó un proyecto para la plaza, con el cual se aumentó el número de filas del tendido y se crearon dos pasillos. Entre 2005 y 2011 la plaza fue restaurada por el arquitecto Antonio Carbajal Navarro. 
Sabemos a demás, que en el interior hay un museo taurino que fue inaugurado en 1989. Es  un edificio que tiene categoría de BIC (Bien de interés cultural) 




Cabe destacar que es una de las plazas más importantes mundialmente y en ella hemos podido ver caras tan conocidas como las siguientes: 


La actriz Ava Gardner en 1964


Humberto de Italia, Maria Pia de Saboya y los duques De Alba en 1955


El principe Rainiero de Mónaco y Grace Kelly 


Los principes de Mónaco en 1966


El cineasta Orson Welles en 1967

Con todas estas magníficas fotos en blanco y negro me despido. ¡Buenas tarde Martitas! 





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